Aventuras de un niño irlandés

Aventuras de un niño irlandés

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

Una vez, sin embargo, la tentación fue demasiado fuerte. Una niña de cuatro años, con sus bucles de oro, le miró con sus lindos ojos azules y le pidió un Cooper. El Cooper fue lanzado a la niña, que lo recogió dando un grito de alegría. El conde Asthon oyó este grito. Cogió a su groom en flagrante delito de caridad.

—¿Qué te has permitido, boy? —preguntó.

—Señor conde… Esa niña… le causa tanta alegría… nada más que un Cooper.

—Como te los arrojaban a ti cuando pedías por los caminos, ¿no es verdad?

—¡No!, ¡jamás! —dijo Hormiguita, rebelándose como siempre que se le acusaba de haber mendigado.

—¿Por qué has dado limosna a esa mendiga?

—Me miraba… Y yo a ella…

—Te prohíbo mirar a los chicos que andan por los caminos. Tenlo por dicho.

Y Hormiguita debió obedecer, pero muy indignado por aquella dureza de corazón.

Si Hormiguita se vio obligado a encerrar en sí mismo la conmiseración que le inspiraban aquellos niños, si no se arriesgó más a darles algún Cooper, presentóse una ocasión en la que no pudo contener su primer impulso.


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker