Aventuras de un niño irlandés
Aventuras de un niño irlandés UNA IDEA COMERCIAL DE BOB
UN mes después, en el camino que baja hacia el sureste de Cork en dirección a Youghal, atravesando los territorios orientales del condado, un niño de once años y otro de ocho iban empujando una ligera carreta arrastrada por un perro. Eran Hormiguita y Bob. El perro, Birk.
Los consejos de Grip habían producido su efecto. Antes de haberle encontrado, Hormiguita soñaba con abandonar Cork para ir a Dublín a probar fortuna. Después del encuentro, se decidió a realizar su sueño. No os imaginéis que no había reflexionado en las consecuencias de aquella grave determinación; era abandonar lo cierto por lo dudoso, ¿por qué ocultarlo? Pero en Cork no tenía esperanzas de mejorar su situación. Por el contrario, en Dublín, un inmenso campo se abría a su actividad. Consultada la opinión de Bob, éste se declaró dispuesto a partir al día siguiente, y la opinión de Bob merecía ser tomada en consideración.
