Aventuras de un niño irlandés
Aventuras de un niño irlandés El 23 de febrero fue una fecha que merecÃa ser marcada con una cruz de lápiz rojo en el calendario del bazar «Los pequeños bolsillos». Aquel dÃa Bob estaba subido en lo alto de una escalera, en el fondo de la tienda, cuando se oyó interpelar de esta suerte.
—¡Eh! Plumas de papagayo.
—¡Grip! —exclamó Bob dejándose caer a lo largo de la escalera.
—Yo mismo, And Co. ¿Hormiguita está bien? ¿Kat está bien?, ¿mister O’Brien, está bien? Me parece que no olvido a nadie.
—¿A nadie? ¿Y yo?
¿Quién acababa de pronunciar estas palabras? Una joven radiante de alegrÃa que avanzó hacia Grip y le dio con desembarazo un beso en cada mejilla.
—¿Cómo? —exclamó Grip desconcertado—. Señorita… Yo no la conozco. ¿Se besa aquà a la gente sin conocerla?
—Entonces voy a comenzar de nuevo, hasta que nos conozcamos…
—¡Pero si es Sissy, Grip!… ¡Sissy… Sissy! —repitió Bob estallando de risa.