Aventuras de un niño irlandés
Aventuras de un niño irlandés Irlanda es un hermoso paÃs para los turistas, pero un triste paÃs para sus habitantes. Como éstos no pueden fecundarla, ella no les puede alimentar, sobre todo en la parte del norte. No es, sin embargo, una tierra estéril, puesto que cuenta por millones sus hijos, y si no tiene alimento para ellos, sus hijos la aman con pasión. ProdÃganle los más cariñosos nombres. Erin Verde, y verde es, en efecto. Bella Esmeralda, una esmeralda engarzada en granito en vez de en oro… Isla de los Bosques… pero es más bien de las rocas. Tierra de la Canción, pero esta canción sólo se escapa de bocas enfermas. Primera flor de la Tierra, Primera flor de los Mares, pero estas flores se secan pronto al soplo de los vendavales… ¡Pobre Irlanda! DeberÃa llamarse más bien Isla de la Miseria, nombre que deberÃa llevar desde muchos siglos atrás: tres millones de indigentes en una población de ocho millones de habitantes.
En esta Irlanda, cuya altura media es de sesenta y cinco toesas, dos altas regiones separan las llanuras, lagos y hornagueras, entre la bahÃa de DublÃn y la de Galway. La isla forma una especie de cubeta, donde jamás falta el agua, puesto que la unión de los lagos de Erin Verde comprende unos dos mil trescientos kilómetros cuadrados.
