Aventuras de un niño irlandés
Aventuras de un niño irlandés Supo entonces quien era. Ciertamente Hormiguita hubiera perecido entre las llamas si Grip no hubiera arriesgado su vida para salvarle. Esto habÃa estado muy bien por parte de Grip. Sin embargo, su heroÃsmo no podÃa empañar en nada la parte que en la salvación del niño correspondÃa a Miss Anna Waston.
En el supuesto de que la actriz no se hubiera encontrado providencialmente en el teatro del incendio ¿dónde estarÃa hoy Hormiguita? ¿Quién la habrÃa recogido? ¿En qué cuchitril se le habrÃa encerrado en compañÃa de otros andrajosos de la Ragged-School?
En verdad es que nadie se habÃa informado de Grip. Nada se sabÃa de Hormiguita que acabarÃa por olvidarle, y no hablarÃa más de él. Se engañan; la imagen de aquél que le habÃa alimentado y protegido no se borrarÃa jamás de su corazón.
¡Qué distracciones encontraba el hijo adoptivo de la actriz en su nueva estancia! Acompañaba a Miss Anna Waston en sus paseos, sentado con ella en el carruaje, por medio de los hermosos barrios de Limerick a la hora en que el mundo elegante podÃa verla pasar. Jamás niño fue más atildado, más lleno de cintas, más decorativo, si se nos permite esta expresión. ¡Y qué variedad en los trajes! ¡TenÃa un guardarropa de actor! Tan pronto era un escocés con plaid, tan pronto un paje vestido gris y escarlata, o un grumete de fantasÃa con blusa y sombrerete.