Aventuras del capitan Hatteras
Aventuras del capitan Hatteras En aquel momento Bolton dirigió la palabra al comandante:
—Comandante —le dijo con voz conmovida—, nosotros no podemos ir más lejos.
—¿Qué habéis dicho? —respondió Shandon, en cuyo rostro se pintó la cólera producida por el sentimiento de su autoridad puesta en entredicho.
—Decimos, comandante —repuso Bolton—, que nosotros hemos hecho ya lo suficiente en pro de ese capitán invisible, y estamos decididos a no ir más adelante.
—¿Estáis decididos? —Exclamó Shandon—. ¡Cuidado con lo que decÃs, Bolton!
—Vuestras amenazas son inútiles —respondió brutalmente Pen—, no nos harán ir más adelante.

Shandon iba a acometer a sus marineros rebelados, cuando el contramaestre, acercándose a él, le dijo en voz baja:
—Comandante, si queremos salir de aquÃ, no podemos perder un minuto. Un iceberg avanza hacia el pasadizo; puede cerramos toda salida y quedamos aprisionados.
Shandon examinó la situación.
—Más adelante me daréis estrecha cuenta de vuestra conducta —dijo a los amotinados—. Ahora, ¡virad de bordo!