Aventuras del capitan Hatteras
Aventuras del capitan Hatteras —Ahora —repuso Hatteras—, que el bergantÃn quede anclado en los hielos, que se apaguen los hornos, y que vuelva cada cual a sus habituales faenas. Shandon, tenemos que hablar de los negocios de a bordo. Pasad a mi camarote con el doctor, Wall y el contramaestre. Johnson, mandad romper filas.
Hatteras, sereno y frÃo, dejó tranquilamente la popa, mientras Shandon hacÃa anclar el bergantÃn.
¿Quién, era, pues, aquel Hatteras, y por qué causaba su nombre en la tripulación una impresión tan profunda?
John Hatteras, hijo único de un cervecero de Londres, que murió seis veces millonario en 1852, abrazó, siendo aún niño, la carrera marÃtima, a pesar de la brillante fortuna que le aguardaba, y no porque le llamase a los azares del mar la vocación del comercio, sino por el instinto de los descubrimientos geográficos, que le dominaba por entero. Siempre fue su sueño dorado poner el pie donde nadie lo hubiese puesto.