Aventuras del capitan Hatteras
Aventuras del capitan Hatteras El bergantín fue construido con una solidez a toda prueba. Estaba evidentemente llamado a resistir enormes presiones, pues su casco de teca, especie de encina de las Indias notable por su extremada dureza, fue además reforzado con fuertes trabazones de hierro. Hasta los marineros se preguntaban por qué el casco de un buque, en el que se daban tales condiciones de resistencia, no se había construido de hierro como el de otros buques de vapor, a lo que algunos contestaban que el ingeniero misterioso habría tenido para ello sus razones.
Poco a poco el bergantín fue tomando forma en el astillero, y sus cualidades de fuerza y ligereza asombraron a los inteligentes. Como lo habían notado los marineros del Nautilus, su tajamar formaba ángulo recto con la quilla y estaba revestido, no de un espolón, sino de una cuchilla de acero fundida en los talleres de R. Hawthom, de Newcastle. Aquella proa de metal, que resplandecía al sol, daba un aspecto particular al bergantín, si bien nada tenía de buque de guerra. Sin embargo, se colocó en el alcázar un cañón del dieciséis, que, montado sobre un eje, giraba en todos sentidos; pero decimos de él lo que del tajamar; nada daba la impresión de que el buque fuese positivamente belicoso.
El 5 de febrero de 1860, el bergantín fue echado al agua en medio de una inmensa concurrencia de espectadores, y el acto obtuvo un éxito completo.
