Aventuras del capitan Hatteras
Aventuras del capitan Hatteras —Debo añadir —prosiguió con cierto encogimiento, y como si las palabras no pudiesen brotar de sus labios—, debo añadir que, en 1854, el americano Kane, mandando el bergantÃn Advance, subió más aún, y su teniente, Morton, atravesando los campos de hielo, hizo flotar el pabellón de los Estados Unidos más allá de los 82°. Pero no hablemos más de eso. Lo que conviene saber es que los capitanes del Neptune, del Enterprise, del Isabelle, del Advance, comprobaron que partiendo de aquellas altas latitudes habÃa un mar polar enteramente libre de hielos.
—¿Libre de hielos? —exclamó Shandon, interrumpiendo al capitán—. ¡Es imposible!
—Notad bien, Shandon —repuso tranquilamente Hatteras, cuyos ojos brillaron momentáneamente—, que yo os cito hechos y nombres en su apoyo. Añadiré que en 1851, el comandante Penny, estando estacionado junto al canal de Wellington, tenÃa un segundo llamado Stewart, que se halló igualmente en presencia de un mar libre, y esta particularidad fue confirmada, en 1853, por Sir Edward Belcher, que invernaba en la bahÃa de Northumberland, a los 76° 52′ de latitud y 98° 20′ de longitud. Los datos son incontestables, y de buena fe no pueden ser rechazados.
—Sin embargo, capitán —respondió Shandon—, los hechos son tan contradictorios…