Aventuras del capitan Hatteras
Aventuras del capitan Hatteras —Nada habÃa descubierto —repuso el doctor—. Hasta el año 1850 no empezaron los buques ingleses a surcar con ardor estos mares, habiéndose prometido una prima de veinte mil libras esterlinas al que descubriese el paradero de las tripulaciones del Erebus y del Terror. Ya en 1848 los capitanes Kellet y Moore, que mandaban el Herald y el Plover, intentaron penetrar por el estrecho de Behring. Añadiré que durante los años 1850 y 1851, el capitán Austin invernó en la isla de Cornualles; el capitán Penny exploró, mandando el Assistance y el Resolute, el canal de Wellington; el veterano John Ross, el héroe del polo magnético, volvió a partir en su corbeta Félix en busca de su amigo; el Prince-Albert hizo un primer viaje a costa de Lady Franklin, y, por último, dos buques americanos, fletados por Grinnel, y mandados por el capitán Haven, arrastrados fuera del canal de Wellington, fueron arrojados al estrecho de Lancaster. Durante aquel mismo año, McClintock, entonces segundo de Austin, llegó hasta la isla de Melville y el cabo Dundas, puntos extremos alcanzados por Parry en 1819, y en la isla Beechey encontró huellas que le indicaron que allà habÃa invernado Franklin en 1845.
—Sà —respondió Hatteras—, allà habÃan sido enterrados tres de sus marineros, tres hombres más afortunados que el resto de sus compañeros.