Aventuras del capitan Hatteras
Aventuras del capitan Hatteras —Desde 1851 hasta 1852 —prosiguió el doctor, aprobando con el gesto la observación de Hatteras—, vemos al Prince-Albert emprender un segundo viaje con el teniente francés Bellot; inverna en la bahÃa de Betty, en el estrecho del PrÃncipe Regente, explora el Sudoeste de Sommerset, y reconoce la costa hasta el cabo Walker. Durante este tiempo, el Enterprise y el Investigator, de regreso a Inglaterra, pasan al mando de Collinson y de McClure, y se incorporan a Kellet y Moore en el estrecho de Behring. Mientras Collinson volvÃa a Hong Kong para invernar, McClure siguió adelante, y después de tres invernadas, de 1850 a 1851, de 1851 a 1852 y de 1852 a 1853, descubrió el paso del Noroeste, sin adquirir noticia alguna acerca del paradero de Franklin. Desde 1852 a 1853 una nueva expedición, compuesta por tres buques de vela, el Assistance, el Resolute y el North-Star, y de dos buques de vapor, el Pionner y el Intrepide, se hizo a la vela, al mando de Sir Edward Belcher, que llevaba de segundo al capitán Kellet. Sir Edward visitó el canal de Wellington, invernó en la bahÃa de Northumberland, y recorrió la costa, en tanto que Kellet, llegando hasta Bridport, en la isla de Melville, exploraba sin éxito aquella parte de las tierras boreales. Pero entonces circularon rumores en Inglaterra de que no lejos de las costas de Nueva Escocia, se habÃan percibido dos buques abandonados en medio de los hielos. Inmediatamente Lady Franklin arma el pequeño vapor de hélice Isabelle, y el capitán Inglefield, después de haber remontado la bahÃa de Baffin hasta la punta Victoria por el 80° paralelo, regresa a la isla Beechey, también infructuosamente. A principios de 1855, el americano Grinnel costea una nueva expedición, y el doctor Kane, intentando penetrar hasta el Polo…