Aventuras del capitan Hatteras
Aventuras del capitan Hatteras —¡Pero no lo ha hecho, gracias a Dios! —gritó violentamente Hatteras—. Lo que él no ha hecho, lo haremos nosotros.
—Lo sé, capitán —respondió el doctor—, y sólo hablo de su expedición porque se refiere forzosamente a las investigaciones en busca de Franklin. Además, no tuvo la expedición ningún resultado. No me acordaba de deciros que el Almirantazgo, considerando la isla Beechey como el punto de cita general de las expediciones, encargó, en 1853, al vapor Phoenix, al mando del capitán Inglefield, que transportase provisiones. AllÃ, en efecto, se trasladó Inglefield con el teniente Bellot, y perdió a este bravo marino, que por segunda vez se ponÃa al servicio de Inglaterra. Podemos tener acerca de esta catástrofe noticias tanto más detalladas, cuanto que Johnson, nuestro contramaestre, fue testigo de ella.
—El teniente Bellot era un bravo francés —dijo Hatteras—, y en Inglaterra se honra su memoria.