Aventuras del capitan Hatteras
Aventuras del capitan Hatteras —Entonces —prosiguió el doctor— los buques de la escuadra de Blecher empezaban a regresar poco a poco. No regresaron todos, pues Sir Edward tuvo que abandonar el Assistance en 1854, como McClure habÃa tenido que abandonar el Investigator en 1853. Entretanto, el doctor Rae, por una carta fechada el 29 de junio de 1854, procedente de Repulse-Bay, donde habÃa llegado por América, dio noticias de que los esquimales de la Tierra del Rey Guillermo poseÃan varios objetos correspondientes al Erebus y al Terror. Ya entonces no cupo duda acerca de la suerte de la expedición. El Phoenix, el North-Star y el buque de Collinson volvieron a Inglaterra, y no hubo ya más buques ingleses en los mares árticos. Pero si bien el Gobierno habÃa perdido toda esperanza, Lady Franklin esperaba aún, y con los restos de su fortuna tripuló el Fox, mandado por McClintock, que zarpó en 1857, invernó en los parajes en que vos os habéis presentado a nosotros, capitán; llegó a la isla Beechey el 11 de agosto de 1858; invernó por segunda vez en el estrecho de Bellot; volvió a sus investigaciones en febrero de 1859, descubrió el 6 de mayo el documento que no dejaba ya duda alguna acerca del destino del Erebus y del Terror, y a últimos del mismo año regresó a Inglaterra. ¡He aquà todo lo que ha pasado en el espacio de quince años en estas comarcas funestas, y desde la vuelta del Fox, ni un solo buque ha venido a probar fortuna en medio de estos peligrosos mares!