Aventuras del capitan Hatteras
Aventuras del capitan Hatteras Mientras el doctor buscaba con el entusiasmo de un anticuario los vestigios de las invernadas precedentes, Hatteras se ocupaba en reunir las provisiones y el combustible, que se hallaban en muy pequeña cantidad. El día se empleó en transportarlo todo a bordo. El doctor recorría el país, sin alejarse demasiado del buque, y dibujaba los panoramas más notables. La temperatura se elevaba poco a poco, y la nieve acumulada empezaba a derretirse. El doctor hizo una colección bastante completa de aves del Norte, tales como la gaviota, el guincho, los mollynochtes, ánades de plumazón, que se parecen a los ánades ordinarios, con el pecho y el lomo blancos, el vientre azul, y azul también la parte superior de la cabeza, siendo blanco matizado de verde el resto del plumaje. Algunos tenían ya el vientre despojado de la preciosa plumazón de que el macho y la hembra se sirven para acolchar su nido. El doctor percibió también, sin poderles tirar, algunas enormes focas que respiraban en la superficie del hielo.

En sus excursiones descubrió la piedra donde aparecen grabados los siguientes signos:
(E I)
1849