Aventuras del capitan Hatteras
Aventuras del capitan Hatteras —Os ruego —respondió al momento Shandon— que no comuniquéis a la tripulación mis observaciones; ella las hará por sà misma. Además, en este momento conviene que sigamos el camino del Norte. Pero ¿quién sabe si lo que cree Hatteras que es una marcha hacia el Polo, será un retroceso? En el extremo del canal McClintock está la bahÃa de Melville, y allà desemboca aquel laberinto de estrechos que se dirigen a la bahÃa de Baffin. ¡Piense bien Hatteras lo que hace! El camino del Este es más fácil que el del Norte.
De las palabras de Shandon es fácil colegir cuáles eran sus disposiciones, y con cuánta razón el capitán presentirÃa en él un traidor.
Shandon, sin embargo, discurrÃa justamente cuando atribuÃa la satisfacción actual de la tripulación a la perspectiva de pasar pronto más allá del 72° paralelo. El hambre de dinero acosaba hasta a los menos audaces que habÃa a bordo. Clifton habÃa sacado a cada cual la cuenta con la mayor exactitud.