Aventuras del capitan Hatteras
Aventuras del capitan Hatteras El jueves, 26 de julio, el Forward pasó junto a la isla Dundas, y dirigió en seguida la proa más al Norte; pero entonces se encontró en presencia de un banco, que tenÃa de ocho a nueve pies y estaba formado de pequeños icebergs arrancados de la costa, por lo que se vio obligado a prolongar largo tiempo la curva que seguÃa hacia el Oeste. El chasquido de los hielos, que se sucedÃa sin interrupción, juntándose con los gemidos del buque, formaba un ruido triste que era un suspiro y una queja. El bergantÃn encontró al fin un paso por el cual avanzó penosamente. Con frecuencia un témpano enorme paralizaba su marcha durante algunas horas; la niebla molestaba la vista del piloto, pues en tanto que se ve a una milla de distancia se pueden sortear fácilmente los obstáculos; pero en medio de aquellos torbellinos de bruma, la vista se detenÃa frecuentemente a menos de un cable de distancia. El oleaje era muy fuerte y fatigaba también mucho.
Algunas veces, las nubes lisas y limpias tomaban un aspecto particular, como si reflejasen los bancos de hielo. Hubo dÃas en que los amarillentos rayos del sol no llegaron a traspasar las tenaces nieblas.