Aventuras del capitan Hatteras
Aventuras del capitan Hatteras Cuando el trabajo, la caza o los reconocimientos obligaban a los tripulantes a ir a retar fuera los grandes fríos, tenían que procurar principalmente no quedar frost-bitten, es decir, helados de cualquier parte del cuerpo. Cuando, a pesar de todas las precauciones, se helaban, la circulación de la sangre se restablecía con el auxilio de fricciones de nieve. Además, los marineros vestían cuidadosamente con trajes de lana que les cubrían todo el cuerpo; llevaban capotes de piel de reno y pantalones de piel de foca, que son perfectamente impermeables al viento.
Los varios arreglos del buque y la instalación a bordo duraron cerca de tres semanas, y se llegó al 10 de octubre sin novedad particular.