Aventuras del capitan Hatteras
Aventuras del capitan Hatteras —Es menester —decÃa— tomar ejemplo de los esquimales, que han recibido lección de la Naturaleza, y en esta parte pueden ser nuestros maestros. Si los árabes y los africanos pueden contentarse con algunos dátiles y un puñado de arroz, aquà importa comer mucho. Los esquimales absorben diariamente diez y hasta quince libras de aceite. Si no os agrada este régimen, tenéis que recurrir a sustancias ricas en azúcar y grasa. En una palabra, necesitamos carbono, mucho carbono. Justo es meter carbón en la estufa, pero no dejemos de meterlo bien en la preciosa estufa que llevamos en nosotros mismos.
Con este régimen se impuso a los tripulantes mucha limpieza, mucho aseo. Se prescribió a todos los marineros tomar cada dos dÃas un baño de agua medio helada que se sacaba del pozo consabido, y este medio era excelente para conservar el calor natural. El doctor daba el ejemplo. En un principio, le pareció el baño una cosa muy desagradable; pero muy pronto halló un verdadero placer en aquellas inmersiones sumamente higiénicas.