Aventuras del capitan Hatteras
Aventuras del capitan Hatteras —La cuestión de abrigo es de poca importancia —respondió el doctor—, ¿de qué sirve abrigar mucho al que no puede producir el calor por sà mismo? ¡Tanto valdrÃa calentar un carámbano de hielo envolviéndolo en una cubierta de lana! Hatteras no necesita nada de eso; está asà constituido, y no serÃa extraño que a su lado hiciese verdaderamente calor como al lado de un carbón candente.
Johnson, que tenÃa a su cargo todas las mañanas la desobstrucción del pozo, notó que el hielo medÃa diez pies de grueso.