Aventuras del capitan Hatteras
Aventuras del capitan Hatteras Pero el segundo del Forward no tardó en reconocer a aquel hombrecillo a quien no habÃa visto nunca. Un rayo de luz iluminó su espÃritu, y, aprovechando el breve momento que necesitaba el otro para empezar a respirar, Shandon soltó rápidamente la siguiente pregunta:

—¿El doctor Clawbonny?
—¡El mismo en persona, comandante! ¡Más de medio cuarto de hora os he estado buscando, y he preguntado por vos a todo el mundo! ¡Concebid mi impaciencia! ¡Cinco minutos más y me vuelvo loco! ¿Conque sois el comandante Ricardo? ¿Conque existÃs realmente? ¿No sois un mito? ¡Vuestra mano, vuestra mano! ¡Es la mano de Ricardo Shandon! ¡Si hay un comandante Ricardo, hay un bergantÃn Forward mandado por él, y estando mandado por él, partirá, y si parte, tomará al doctor Clawbonny a bordo!
—Pues bien, sÃ, doctor, yo soy Ricardo Shandon, y hay un bergantÃn Forward que partirá.
—Es lo lógico —respondió el doctor, después de haber hecho una gran provisión de aire para aspirarlo—, es lo lógico. Asà es que estoy muy contento ahora que veo colmados mis deseos. HacÃa mucho tiempo que aguardaba esta coyuntura, que deseaba emprender el viaje que voy a emprender al cabo, y con vos, comandante…
—Permitidme… —dijo Shandon.