Aventuras del capitan Hatteras
Aventuras del capitan Hatteras Durante los primeros dÃas de enero, la temperatura, en término medio, se mantuvo a 33° bajo cero (—37° centÃgrados). Hatteras esperaba con impaciencia una variación del tiempo. Consultó varias veces el barómetro, pero ya sabÃa que no podÃa fiarse de él, que es un instrumento que bajo las altas latitudes pierde, al parecer, su veracidad habitual. La Naturaleza en aquellos climas sufre notables excepciones en sus leyes generales. La pureza del cielo no siempre está acompañada de frÃo, y no siempre la nieve acarrea una elevación en la temperatura. El barómetro es un instrumento incierto, como lo habÃan ya notado muchos navegantes de los mares polares. DescendÃa a veces con los vientos del Norte y del Este. Bajo, traÃa buen tiempo, y alto, traÃa nieve o lluvia. No se podÃa, pues, contar con sus indicaciones.
Por último, el 5 de enero, una brisa del Este produjo una subida de 15°. La pluma termométrica subió a 18° bajo cero (—28° centÃgrados). Hatteras resolvió partir al dÃa siguiente, no pudiendo ya por más tiempo estar presenciando el destrozo de su bergantÃn, cuya toldilla habÃa ya, toda entera, pasado a la estufa.