Aventuras del capitan Hatteras
Aventuras del capitan Hatteras Porque Clawbonny era un médico, un buen médico, aunque había practicado poco. Doctor como otro cualquiera a los veinticinco años, fue un verdadero sabio a los cuarenta. Muy conocido en toda la ciudad, fue miembro influyente de la Sociedad Literaria y Filosófica de Liverpool. Su pequeña fortuna le permitía distribuir algunos consejos que no valían menos por ser gratuitos. Amado como debía serlo un hombre eminentemente amable, nunca hizo daño a nadie, ni aun a sí mismo; era un hablador sempiterno, no hay para qué negarlo; pero tenía siempre el corazón en la mano y ésta la ofrecía a todo el mundo.

Cuando se esparció por la ciudad el rumor de su embarque en el Forward, sus amigos hicieron todo lo posible para obligarle a desistir de su propósito, con lo que sólo consiguieron arraigarlo más profundamente en él, y el doctor era de aquellos que cuando se arraigan en alguna parte no se dejan arrancar ni a dos tirones.
Desde aquel día fueron creciendo las conjeturas, las suposiciones, los chismes, lo que no impidió que el Forward fuese botado al agua el 5 de febrero de 1860. Dos meses después, estaba dispuesto a hacerse a la mar.