Aventuras del capitan Hatteras
Aventuras del capitan Hatteras LA VUELTA AL FORWARD
EL viento se calmó a cosa de las seis de la mañana, y, saltando súbitamente al Norte, despejó el cielo de nubes. El termómetro señalaba 33° bajo cero (—37° centÃgrados). Los primeros resplandores del crepúsculo plateaban el horizonte que algunos dÃas después debÃa dorar.
Hatteras se acercó a sus dos compañeros abatidos, y con una voz dulce y triste les dijo:
—Amigos mÃos, más de sesenta millas nos separan aún del punto indicado por Sir Edward Belcher. No tenemos más que los vÃveres estrictamente necesarios para volver al buque. Ir más adelante, serÃa exponernos a una muerte cierta, sin provecho para nadie. Vamos, pues, a retroceder.
—Es una buena resolución, Hatteras —respondió el doctor—; se os hubiera seguido hasta donde se os hubiese antojado llevarnos, pero nuestra salud se quebranta más y más, y apenas tenemos fuerza para dar un paso. Apruebo completamente vuestro proyecto de regreso.
—¿Y vos sois también del mismo parecer, Bell? —preguntó Hatteras.
—SÃ, capitán —respondió el carpintero.
