Aventuras del capitan Hatteras
Aventuras del capitan Hatteras Aquà terminó la conversación. Empezaron inmediatamente los preparativos de marcha; Bell y Johnson se ocuparon del trineo, que requerÃa una reparación completa; como no faltaba madera, se establecieron sus montantes de una manera más sólida, y aprovechando la experiencia adquirida durante la excursión al Sur, que dio a conocer el lado débil de aquel género de transporte y los obstáculos que oponen las nieves abundantes y espesas, se dispuso de modo que le fuese más fácil deslizarse.
Interiormente, Bell dispuso para el americano una especie de cama cubierta con la tela de la tienda. Las provisiones, desgraciadamente poco considerables, no debÃan aumentar mucho el peso del trineo, pero, en cambio, se completó su cargamento con toda la leña que pudo recogerse.
El doctor, arreglando las provisiones, las inventarió con la más escrupulosa exactitud, y resultó de sus cálculos que cada viajero, para un viaje de tres semanas, debÃa reducirse a tres cuartas partes de ración. Se reservó ración entera a los cuatro perros de tiro, teniendo Duck derecho también a ella en el caso de tirar como los otros.