Aventuras del capitan Hatteras
Aventuras del capitan Hatteras El inventario dio las siguientes cantidades de provisiones: seis mil ciento cuarenta libras de harina, de manteca y de pasas para los puddings; dos mil libras de buey y cerdo salado; mil quinientas libras de pemmican; setecientas libras de azúcar y otras tantas de chocolate; una caja y media de té que pesaba noventa y seis libras; quinientas libras de arroz; varios barriles de frutas y legumbres en conserva; abundancia de zumo de limón, granos de codearía, acederas y berros y trescientos galones de ron y de aguardiente. La santabárbara ofrecía una gran cantidad de pólvora, balas y plomo, y el carbón y la leña abundaban mucho. El doctor recogió con afán los instrumentos de física y navegación, y hasta una pila Bunsen de gran potencia, que había sido embarcada con objeto de hacer experimentos sobre la electricidad.
En resumen, las provisiones de todo género eran más que suficientes para cinco hombres por espacio de dos años, puestos a ración entera. Se desvanecían todos los riesgos de morir de hambre y de frío.
—He aquí nuestra existencia asegurada —dijo el doctor al capitán—, y nadie nos impedirá remontarnos hasta el Polo.
—¡Hasta el Polo! —respondió Hatteras, estremeciéndose.