Aventuras del capitan Hatteras
Aventuras del capitan Hatteras Todo era de una solidez suma. ¿Qué más podÃa exigirse? ¡Ah! Si se hubiese ejecutado cuanto ideaba el doctor, ¡qué no se hubiera hecho con aquel hielo y aquélla nieve que tan dócilmente se prestaban a todas las combinaciones! Todo el dÃa estaba el doctor rumiando mil proyectos soberbios que no pensaba realizar, pero asà volvÃa más divertido con los recursos de su ingenio el trabajo común.
Además, a fuer de bibliófilo, habÃa leÃdo un libro bastante raro de M. Kraft, titulado: Descripción detallada de la casa de hielo construida en San Petersburgo, en enero de 1740, y de todos los objetos que contenÃa. Y aquel recuerdo sobreexcitaba su inventiva. Una noche, contó a sus compañeros las maravillas de aquel palacio de hielo.

—¿No podemos —les dijo— hacer nosotros aquà lo que se ha hecho en San Petersburgo? ¿Qué nos falta? Nada, ni siquiera la imaginación.
—¿Tan hermoso era, pues? —preguntó Johnson.