Aventuras del capitan Hatteras
Aventuras del capitan Hatteras —Evidentemente, Altamont, porque la mano no puede tolerar más allá de 122° (+ 50° centÃgrados) en el agua, pero el paladar y la lengua son menos sensibles que la mano, y resisten temperaturas que ésta no podrÃa resistir.
—Me dejáis atónito —dijo Altamont.
—Pues voy a convenceros.
Y el doctor, cogiendo el termómetro del salón, sumergió la esfera en su taza de café hirviendo, aguardó a que el instrumento no marcase más que 131° (+55° centÃgrados) y se tomó de un sorbo el benéfico licor con una satisfacción evidente.

Bell quiso imitar resueltamente al doctor y se abrasó la lengua.
—Falta de costumbre —dijo el doctor.
—Clawbonny —repuso Altamont—, ¿podrÃais decirnos cuáles son las más altas temperaturas que el cuerpo humano es capaz de arrostrar?