Aventuras del capitan Hatteras
Aventuras del capitan Hatteras —Sin embargo —dijo Johnson—, si el sol se extinguiese de repente, ¿no quedarÃa la Tierra sumida en un frÃo más considerable?
—El sol no se extinguirá —respondió el doctor—, pero aunque se extinguiese, no es de creer que la temperatura descendiese más abajo del frÃo que os he indicado.
—Es cosa curiosa.
—Ya sé yo que en otro tiempo se admitÃan millares de grados para los espacios situados fuera de la atmósfera, pero estos grados se han rebajado mucho después de los experimentos del sabio francés Fourrier, el cual ha probado que si la Tierra estuviese colocada en un medio desprovisto de todo calor, la intensidad del frÃo que observamos en el Polo no serÃa mucho más considerable, ni habrÃa entre la noche y el dÃa diferencias tan grandes de temperatura.
No hace, por consiguiente, más frÃo a algunos millones de leguas de aquà que aquà mismo.
—Decidme, doctor —preguntó Altamont—, ¿no es más baja la temperatura de América que la de los restantes paÃses del mundo?
—Sin duda, pero no os envanezcáis por ello —respondió el doctor riendo.
—¿Y cómo se explica este fenómeno?