Aventuras del capitan Hatteras
Aventuras del capitan Hatteras —Sà —respondió el doctor, acercándose a la ventana—. ¡Una aurora boreal de las más espléndidas! ¡Qué magnÃfico espectáculo! No me cansarÃa nunca de contemplarlo.
En efecto, el doctor admiraba incesantemente aquellos fenómenos cósmicos, que apenas llamaban la atención de sus compañeros, porque él tenÃa observado que a su aparición precedÃan siempre perturbaciones de la aguja imantada, y preparaba acerca del particular observaciones destinadas al Weather Book[40].
En tanto que Bell vigilaba la estufa, se echaron todos en su coy respectivo y durmieron tranquilamente.
