Aventuras del capitan Hatteras
Aventuras del capitan Hatteras —Y hasta han establecido un punto avanzado —respondió Altamont—. Ved esas huellas que están más cerca de la meseta, pertenecen a un animal poderoso.
—SÃ, esos osos nos estrechan poco a poco —dijo Johnson—; es evidente que tienen intención de atacarnos.
—No cabe duda —respondió el doctor—, procuremos no dejarnos ver. No somos bastante fuertes para combatir con éxito.
—¿Pero dónde pueden estar esos condenados? —exclamó Bell.
—Detrás de algunos témpanos del Este, desde donde nos acechan; no vayamos a aventurarnos imprudentemente.
—¿Y la caza? —dijo Altamont.
—Aplacémosla para dentro de algunos dÃas —respondió el doctor—; borremos las huellas más cercanas y veremos mañana por la mañana si se han renovado. Asà estaremos al corriente de las maniobras de nuestros enemigos.