Aventuras del capitan Hatteras
Aventuras del capitan Hatteras PodÃa creerse que Hatteras iba a hablar de los peligros de la situación, pero ni siquiera pensaba en ellos.
—Amigos —dijo—, aprovechémonos de la ausencia del americano para hablar de nuestros asuntos. Hay cosas con las cuales él nada tiene que ver, y no quiero que se meta en ellas.
Los interlocutores del capitán se miraron, no sabiendo dónde irÃa a parar.
—Deseo —dijo— entenderme con vosotros acerca de nuestros proyectos futuros.
—Bien, bien —respondió el doctor—; hablemos, ya que estamos solos.
—Dentro de un mes —repuso Hatteras—, o, todo lo más, dentro de seis semanas, va a llegar el momento de las grandes excursiones. ¿Habéis pensado en lo que convendrÃa emprender durante el verano?
—¿Y vos, capitán? —preguntó Johnson.
—Yo puedo decir que no pasa una hora de mi vida en que no me halle en presencia de mi idea. Supongo que ni uno solo de vosotros tendrá la intención de retroceder…
Esta insinuación quedó sin respuesta inmediata.