Aventuras del capitan Hatteras
Aventuras del capitan Hatteras —Y creéis bien —respondió Altamont—, fuerza es saber hasta dónde se extiende esta tierra de Nueva América.
Hatteras miraba fijamente a su rival.
—Y para eso —continuó Altamont— es necesario aprovechar como se pueda los restos del Porpoise. Construyamos, pues, una lancha sólida y que nos lleve lejos.
—Ya lo oÃs, Bell —dijo al momento el doctor—: desde mañana, manos a la obra.