Aventuras del capitan Hatteras
Aventuras del capitan Hatteras —¡No —respondió Hatteras animándose—, no! Es su valor, su obstinación en pasar cuatro inviernos en medio de los hielos…
—Ya lo creo —respondió el americano—. ¡Estaba cogido, no podÃa regresar, y concluyó por abandonar su buque Investigator para volver a Inglaterra!
—Amigos… —dijo el doctor.
—Además —repuso Altamont, interrumpiéndole—, dejemos al hombre y vamos al resultado. Habláis del paso del Noroeste; pues bien, no se ha encontrado aún este paso.
Al oÃr esta frase, Halteras dio un salto; nunca entre las nacionalidades rivales se habÃa suscitado una cuestión más irritante.
El doctor trató nuevamente de intervenir.
—No tenéis razón, Altamont —dijo.
—La tengo y me afirmo en mi opinión —repuso obstinadamente—. ¡No se ha encontrado aún, no se ha salvado el paso del Noroeste! ¡McClure no lo remontó, y hasta hoy ningún buque salido del estrecho de Behring ha llegado al mar de Baffin!
El hecho era cierto, hablando de una manera absoluta. ¿Qué se podÃa responder al americano?
Hatteras, sin embargo, se levantó y dijo:
—¡Yo no sufriré que en mi presencia la gloria de un capitán inglés sea por más tiempo atacada!