Aventuras del capitan Hatteras
Aventuras del capitan Hatteras —Aguardad aún, y tened la paciencia de McClure. El 2 de setiembre tomó sus posiciones de invierno en la bahÃa de Mercy, al norte de la Tierra de Banks, y permaneció allà hasta 1852. Al llegar abril, McClure no tenÃa provisiones más que para dieciocho meses. Sin embargo, no quiere regresar; y parte. Y atraviesa en trineo el estrecho de Banks, y llega a la isla de Melville. Sigámosle. Él tenÃa la esperanza de encontrar en aquellas costas los buques del comandante Austin enviados a su encuentro por el mar de Baffin y el estrecho de Lancaster. El 28 toca en Winter-Harbour, en el mismo punto en que Parry habÃa invernado treinta y tres años antes; pero no vio buque alguno y solamente descubrió en un cairn un documento por el cual supo que McClintock, el teniente de Austin, habÃa pasado por allà el año precedente y se habÃa marchado. Donde se hubiera desesperado cualquier otro, McClure no se desesperó. Coloca, por lo que pudiera valer, en el cairn un nuevo documento, en que anuncia su intención de volver a Inglaterra por el paso del Noroeste que ha encontrado, ganando el estrecho de Lancaster y el mar de Baffin. Si no se oye hablar más de él, es porque ha sido arrastrado al norte o al oeste de la isla de Melville. Después, sin desalentarse, vuelve a la bahÃa de Mercy para una tercera invernada, desde 1852 a 1853.
—Yo no he puesto en duda su valor —respondió Altamont—, sino su éxito.