Aventuras del capitan Hatteras
Aventuras del capitan Hatteras Hatteras activaba el trabajo, porque tenía mucha prisa en partir, deseando pisar la tierra firme y coger la delantera, en el caso de que llegase al mar un grupo de hombres.
A las cinco de la tarde Johnson y Bell podían ya cruzarse de brazos. La falúa se balanceaba graciosamente en el pequeño ancón, con el palo erguido, arriado el foque y cargado el trinquete. A ella se habían transportado las provisiones y las partes desmontadas del trineo, no quedando más para embarcar al día siguiente que la tienda y algunos avíos del campamento.
El doctor, a su vuelta, halló terminados todos los aprestos. Viendo la falúa tranquila y al abrigo de los vientos, pensó en dar un nombre a la rada, y propuso el de Altamont.
La proposición se admitió sin discutirse, y a todos pareció perfectamente justa.
La rada fue, en consecuencia, llamada Puerto Altamont.
Según los cálculos del doctor, se hallaba situado a los 87° 05′ de latitud, y 118° 35′ de longitud al oriente de Greenwich, es decir, a menos de 3 grados del Polo. Los viajeros habían salvado una distancia de 200 millas desde la bahía Victoria hasta Puerto Altamont.
