Aventuras del capitan Hatteras
Aventuras del capitan Hatteras Las vacas marinas jóvenes retozaban; el narval, fantástico como el unicornio, armado de su larga espada, estrecha y cónica, instrumento maravilloso que le sirve para aserrar los campos de hielo, perseguÃa a los cetáceos más tÃmidos; innumerables ballenas que arrojaban por sus espiráculos columnas de agua y de mucÃlago, poblaban el aire de silbidos muy singulares; el nord-caper, de suelta cola y anchas aletas caudales, hendÃa las olas con una velocidad inconmensurable, nutriéndose de paso a expensas de animales tan rápidos como él, de gados y de sarghos, en tanto que la ballena blanca, más perezosa, se engullÃa pacÃficamente moluscos tranquilos e indolentes como ella.