Aventuras del capitan Hatteras
Aventuras del capitan Hatteras Pero los hielos eran escasos e impotentes para oponerse a la marcha de un buque. Es de notar que la falúa se encontraba entonces a 10° encima del polo del frío, que bajo el punto de vista de los paralelos de temperatura era lo mismo que si se hubiera encontrado a 10° bajo aquél. Nada, además, tenía de particular que el mar estuviese libre en aquella época, como debía estarlo en la bahía de Disko, en el mar de Baffin. Así, pues, un buque hubiera tenido allí libertad de movimientos durante los meses de verano.
Esta observación tiene una gran importancia práctica, porque si alguna vez los balleneros pueden elevarse hasta el mar polar, ya sea por los mares del norte de América, ya por los del norte de Asia, están seguros de hacer allí rápidamente su cargamento, porque parece que aquella parte del océano es el criadero universal, la reserva general de ballenas, focas y demás animales marinos.
Hacia la parte del Mediodía, la línea de agua se confundía aún con la línea del cielo, y el doctor empezaba a dudar de la existencia de un continente en aquellas latitudes elevadas.