Aventuras del capitan Hatteras
Aventuras del capitan Hatteras —Es un fenómeno cósmico —respondió el doctor—, fenómeno poco observado hasta ahora. Si continuamos nuestra marcha, no tardaremos en salir de esta esfera luminosa para volver a encontrar la oscuridad y la borrasca.
—¡Como quiera que sea, adelante! —respondió Hatteras.
—¡Adelante! —Exclamaron sus compañeros que no pensaron siquiera en tomar aliento en aquel mar tranquilo.
La vela, con sus pliegues de fuego, caÃa a lo largo del palo centelleante. Los remos se hundieron en las ardientes olas, y levantaban, al parecer, Chorros de centellas formadas de gotas de agua vivamente iluminadas.
Hatteras, con la brújula en la mano volvió a tomar el camino del Norte. Poco a poco la niebla perdió su luz, luego su transparencia; el viento hizo oÃr sus rugidos a algunas toesas, y muy pronto la falúa, inclinándose a impulsos de una violenta ráfaga, entró de nuevo en la zona de las tempestades.
Afortunadamente, el huracán se habÃa desplazado algo hacia el Sur, y la embarcación pudo navegar viento en popa en dirección al Polo, corriendo gran peligro de zozobrar, pero precipitándose con una velocidad insensata. Un escollo cualquiera, roca o témpano, podÃa a cada instante salir de las olas y hacerla irremisiblemente pedazos.