Aventuras del capitan Hatteras
Aventuras del capitan Hatteras —Helo aquÃ. En 1771 se encontró el cadáver de un rinoceronte en las orillas del mar glacial, y en 1799 el de un elefante en las costas de Siberia. ¿Cómo aquellos cuadrúpedos de los paÃses cálidos se encontraban en una latitud semejante? De aquà nacieron varias controversias entre los geólogos, que no eran tan sabios como lo fue después un francés, Monsieur Elie de Beaumont, el cual demostró que aquellos animales vivÃan en latitudes ya elevadas, y que los torrentes y los rÃos habÃan conducido sus cadáveres donde se les habÃa encontrado. Pero como esta explicación no se habÃa emitido aún, ya podéis figuraros lo que inventó la imaginación de los sabios.
—Los sabios son capaces de todo —dijo Altamont riendo.
—SÃ, de todo, para explicar un hecho. Pues bien, supusieron que el polo de la Tierra se hallaba en otro tiempo en el ecuador, y el ecuador en el polo.
—¿De veras?