Aventuras del capitan Hatteras
Aventuras del capitan Hatteras En fin, con una temperatura que al mediodÃa no fue más de 12° (—11° centÃgrados), bajo un cielo de nieve y de nieblas, se divisó el cabo Farewell. El Forward llegaba puntualmente en el mismo dÃa prefijado; el capitán desconocido, si tenÃa a bien tomar posesión de su cargo, no obstante lo diabólico del tiempo, no podÃa quejarse.
—He aquÃ, pues —dijo el doctor—, el cabo célebre, el cabo tan digno de su nombre[13]. ¡Muchos lo han salvado, como nosotros, que no debÃan nunca más volverlo a ver! ¿Es, pues, este cabo un eterno adiós que se da a los amigos de Europa? ¡Vosotros lo habéis pasado, Frobisher, Knight, Barlow, Waugham, Seroggs, Barentz, Hudson, Blosseville, Franklin, Crozier, Bellot, para nunca más regresar al hogar doméstico, pues este cabo ha sido realmente para vosotros el cabo de las despedidas eternas!
Hacia el año de 970 fue cuando navegantes salidos de Islandia[14] descubrieron Groenlandia. En 1498, Sebastián Cabot se elevó hasta los 56° de latitud; Gaspard y Michel Cotreal, desde 1500 a 1502, llegaron a los 60°, y MartÃn Frobisher, en 1576, penetró en la bahÃa que lleva su nombre.