Aventuras del capitan Hatteras
Aventuras del capitan Hatteras Aquella isla, perdida en el mar, no se debÃa más que a la agregación sucesiva de las deposiciones volcánicas. Asà es como se han formado varias montañas del Globo; lo que han echado de su seno ha bastado para construirlas. El Etna ha vomitado ya un volumen de lava más considerable que su misma mole, y el Monte Nuovo, junto a Nápoles, fue engendrado por escorias en el corto espacio de cuarenta y ocho años.
El cúmulo de rocas de que se componÃa la «isla de la Reina» habÃa salido evidentemente de las entrañas de la Tierra. Donde estaba, se extendÃa en otro tiempo el mar inmenso, formado desde los primeros dÃas de la creación por la condensación de los vapores de agua en el Globo enfriado, pero a medida que se apagaron, o, por mejor decir, se taparon los volcanes del antiguo y del nuevo mundo, tuvieron que ser remplazados por nuevos cráteres ignÃvomos.
Se puede comparar la Tierra con una vasta caldera esferoide. Bajo la influencia del fuego central se engendran cantidades inmensas de vapores almacenados a una presión de millares de atmósferas, que harÃan saltar el Globo sin las válvulas de seguridad abiertas al exterior.