Aventuras del capitan Hatteras
Aventuras del capitan Hatteras —Es posible, señor Clawbonny; yo he conocido aventureros intrépidos cuyo solo nombre hacÃa temblar al más pintado, y no hubieran hallado ningún hijo de vecino que les acompañase en sus peligrosas expediciones.
—Excepto yo —dijo el doctor.
—Y yo con vos y para seguiros —respondió Johnson—. Nuestro capitán es, sin duda, uno de esos aventureros. Allá veremos. Supongo que de Uppernawik o de la bahÃa de Melville este bravo desconocido vendrá a establecerse tranquilamente a bordo, y nos dirá hasta dónde su fantasÃa se propone llevar el buque.
—Lo mismo creo yo, Johnson; pero la dificultad estará en llegar a la bahÃa de Melville. Estamos rodeados enteramente de témpanos. DifÃcilmente dejan paso al Forward. Mirad, examinad esta inmensa llanura.
—En nuestro lenguaje de balleneros, señor Clawbonny, llamamos a eso un icefield, es decir, una superficie continua de hielos, cuyos lÃmites no se perciben.
—¿Y qué nombre dan a ese campo accidentado, con largas moles de hielo más o menos unidas por sus bordes, que se nos presenta por aquel lado?
—Eso es un pack, que cuando tiene la forma circular se llama palch, y stream cuando la tiene prolongada.

—¿Y aquellos hielos flotantes que se divisan más allá?