Aventuras del capitan Hatteras
Aventuras del capitan Hatteras Bien sé comprenden las dificultades de aquella navegación. Los dos maquinistas no tenÃan un instante de reposo; la maniobra del vapor se ejecutaba desde la misma cubierta por medio de palancas que la aceleraban, la detenÃan o la modificaban instantáneamente, según las órdenes del oficial de guardia. Ya era preciso ganar rápidamente una abertura del campo de hielo, ya ganar en velocidad a un iceberg, que amenazaba cerrar la única salida practicable. De cuando en cuando, un témpano enorme, cayendo de improviso, obligaba al bergantÃn a retroceder súbitamente para no ser aplastado. Aquel cúmulo de hielos, arrastrados, amontonados, amalgamados por la corriente del Norte, se precipitaba en el tránsito, y si llegaba a sobrevenir una helada, podÃa oponer al Forward una barrera inexpugnable.

En aquellos parajes se veÃan aves acuáticas en número que excede a toda ponderación: petreles y fragatas se cruzaban en todas direcciones despidiendo atronadores gritos; contábanse también muchas gaviotas de cabeza grande, de cuello corto, de pico comprimido, que desplegaban sus largas alas y desafiaban la violencia del huracán. Aquella población alada animaba el paisaje.