Aventuras del capitan Hatteras
Aventuras del capitan Hatteras A las tres de la tarde, el Forward había alcanzado el Kin de Sael, al Este cuarto Nordeste, y la montaña de Sukkertop, al Sudeste cuarto Este semi-Este. La mar estaba muy picada. De cuando en cuando una vasta niebla caía inopinadamente del ceniciento cielo. Sin embargo, al mediodía se pudo hacer una observación exacta. El buque se hallaba a los 65° 20′ de latitud y a los 54° 22′ de longitud. Era preciso aún ganar dos grados más para encontrar una navegación mejor en un mar más libre.
Durante los tres días siguientes, 24, 25 y 26 de abril, la lucha con los hielos fue continua; la maniobra de la máquina se hizo muy penosa; a cada instante el vapor era súbitamente interrumpido o abatido, y se escapaba silbando por las válvulas.
Como la bruma era densa, la aproximación de los icebergs se reconocía solamente por sordas detonaciones producidas por los aludes. El buque viraba entonces inmediatamente, y había gran peligro de chocar contra moles de hielo de agua dulce, notables por la transparencia de su cristal y por su dureza de sílice. Ricardo Shandon no dejó de completar su aguada, embarcando todos los días muchos toneles de aquel hielo.