Aventuras del capitan Hatteras
Aventuras del capitan Hatteras El doctor no podía habituarse a las ilusiones de óptica que la refracción producía en aquellos parajes. A veces un iceberg, que se hallaba a diez o doce millas del bergantín, se le aparecía como un peñón muy cercano. Él procuraba acostumbrar sus miradas a aquel irregular fenómeno, a fin de poder más adelante corregir rápidamente el error de sus ojos.
Por último, ya fuese por haber estado arrastrando el buque a lo largo de los campos de hielo, ya por haber tenido que desviar a viva fuerza los témpanos más amenazadores con el auxilio de largas pértigas, la tripulación quedó rendida de fatiga, y sin embargo, el viernes 27 de abril, el Forward se hallaba aún detenido en el límite insuperable del círculo polar.
