Cinco semanas en globo
Cinco semanas en globo -Tengo un medicamento mejor que todas las drogas, amigo Dick, y naturalmente, voy a darte un febrÃfugo que no costará nada.
-¿Y cómo lo harás?
-Muy sencillo. Subiré encima de estas nubes que nos envuelven y me alejaré de esta atmósfera pestilente. Diez minutos te pido para dilatar el hidrógeno.
No habÃan transcurrido los diez minutos cuando los viajeros estaban ya fuera de la zona húmeda.
-Aguarda un poco, Dick, y notarás la influencia del aire puro y del sol.
-¡Vaya un remedio! -dijo Joe-. ¡Es maravilloso!
-¡No! ¡Es totalmente natural!
-Eso no lo pongo en duda.
-Envió a Dick a tomar aires, como se hace todos los dÃas en Europa, y del mismo modo que en la Martinica le enviarÃa a los Pitons para librarle de la fiebre amarilla
-La verdad es que este globo es un paraÃso -dijo Kennedy, ya más aliviado.
-O por lo menos conduce a él -respondió Joe con gravedad.