Cinco semanas en globo

Cinco semanas en globo

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

Era un espectáculo curioso el que ofrecían las nubes aglomeradas en aquel momento debajo de la barquilla. Rodaban unas sobre otras, y se confundían en un resplandor magnífico reflejando los rayos del sol. El Victoria llegó a una altura de 4.000 pies. El termómetro indicaba algún descenso en la temperatura. No se veía ya la tierra. A unas cincuenta millas al oeste, el monte Rubeho levantaba su cabeza centelleante. Formaba el límite del país de Ugogo, a 360 20' de longitud. El viento soplaba a una velocidad de veinticinco millas por hora, pero los viajeros no se percataban de su rapidez, ni siquiera tenían sensación de locomoción.

Tres horas después, la predicción del doctor se realizaba. Kennedy no experimentaba ningún escalofrío y almorzó con apetito.

-¡Y que aún haya quien tome sulfato de quinina! -dijo con satisfacción.

-Decididamente -exclamó Joe-, aquí es donde me retiraré cuando sea viejo.

Hacia las diez de la mañana, la atmósfera se despejo. Se hizo un agujero en las nubes, la tierra reapareció y el Victoria se acercó a ella insensiblemente. El doctor Fergusson buscaba una corriente que le llevase al noroeste, y la encontró a seiscientos pies del suelo. El terreno se volvía accidentado, incluso montuoso. Al este, el distrito de Zungomero se borraba con los últimos cocoteros de aquella latitud.


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker