Cinco semanas en globo
Cinco semanas en globo -Sí, pero hay un pequeño inconveniente. Después, para bajar, tendré que perder una cantidad de gas -proporcional al exceso de lastre de que me haya desprendido. Ese gas no tiene precio, pero no se puede lamentar su pérdida cuando se trata de la salvación de un ser humano.
-Tienes razón, Samuel, debemos sacrificarlo todo por salvarle.
-Actuemos, pues, y tengamos los sacos preparados en la barquilla de modo que podamos arrojarlos todos a un mismo tiempo.
-Pero, esta oscuridad…
-Oculta nuestros preparativos y no se disipará hasta que estén terminados. Procurad tener todas las armas al alcance de la mano. Tal vez sea preciso hacer fuego, para lo cual disponemos de una bala en la carabina, cuatro en las dos escopetas y doce en los dos revólveres; en total, diecisiete, que pueden dispararse en un cuarto de minuto. Aunque quizá no tengamos que armar tanto escándalo. ¿Preparados?
-Preparados -respondió Joe.
En efecto, los sacos estaban a punto, y las armas cargadas.