Cinco semanas en globo
Cinco semanas en globo Al dÃa siguiente, el viento fue más moderado, pero alejaba a los viajeros de la ciudad de Yola, la cual, reconstruida por los fuhlahs excitaba la curiosidad de Fergusson; sin embargo, fue preciso elevarse hacia el norte e incluso un poco hacia el este.
Kennedy propuso hacer un alto en aquel territorio de caza; Joe, por su parte, afirmaba que la necesidad de carne fresca se dejaba sentir; pero las costumbres salvajes de aquel paÃs, la actitud de la población y algunos disparos dirigidos al Victoria obligaron al doctor a proseguir el viaje. Atravesaban una comarca, escenario de matanzas y de incendios, en que los combates son incesantes y los sultanes se juegan un reino entre las más atroces carnicerÃas.
Numerosas y pobladas aldeas se extendÃan entre inmensos prados, cuya espesa hierba estaba sembrada de violetas; las chozas, semejantes a gigantescas colmenas, se refugiaban detrás de espinosos setos. Kennedy comentó varias veces que las agrestes laderas de las colinas recordaban los glen de las altas tierras de Escocia.
Pese a todos sus esfuerzos por seguir otro rumbo, el doctor iba derecho al nordeste, hacia el monte Mendif, que desaparecÃa entre las nubes. Las altas cumbres de aquellas montañas separan la cuenca del NÃger de la cuenca del lago Chad.