Cinco semanas en globo
Cinco semanas en globo No tardó en aparecer el Bagelé, con sus dieciocho aldeas a su alrededor, corno una multitud de niños en torno a su madre. El espectáculo era magnÃfico para unas miradas que dominaban y abarcaban todo el conjunto. Las laderas estaban cubiertas de campos de arroz y de cacahuetes.
A las tres, el Victoria se hallaba frente al monte Mendif. No habiéndolo podido evitar, era menester traspasarlo. El doctor, aumentando ciento ochenta grados la temperatura, dio al globo una fuerza ascensional de cerca de mil seiscientas libras; éste se elevó a más de ocho mil pies. Fue la mayor elevación obtenida durante el viaje; la temperatura bajó de tal modo que el doctor y sus compañeros tuvieron que recurrir a las mantas.
Fergusson se dio prisa en bajar, ya que el envoltorio del aeróstato amenazaba romperse. Tuvo, sin embargo, suficiente tiempo para comprobar el origen volcánico de la montaña, cuyos cráteres apagados no son más que profundos abismos. Grandes aglomeraciones de excrementos de aves daban a las lomas del Mendif la apariencia de rocas calizas, bastando aquellas aglomeraciones para abonar las tierras de todo el Reino Unido.